lunes, 4 de marzo de 2013

1 POLÍTICOS SOMOS TODOS

               
                                                                            "ANIMAL POLÍTICO"
                     "...ANTHROPOS PHYSEI POLITIKON ZÓON..."
                                                                                       -el hombre es por naturaleza un animal político-
                                              
Ya lo dijo Aristóteles en su libro “Política” 1253ª, cuando definiera al hombre como un "animal político". En él se hace referencia a la capacidad natural del ser humano para relacionarse políticamente, es decir, de crear sociedades y organizar la vida en torno a la “polis” (ciudad).
Aristóteles, filósofo griego (384 a.C-322 a.C)
Afirmaba que el hombre sólo podría realizarse plenamente si lo hacía en sociedad, lo que implicaba convivir e interactuar con otras personas, llegando a tachar de bestias o dioses, a quienes demostraban incapacidad para vivir en comunidad. Es por eso, que ahora, y en  relación a  este concepto aristotélico, que yo hable del ciudadano.

                      "CIUDADANO"

CUALIDAD UNIVERSAL, EMOTIVA Y CON HISTORIA, PERO POCO VALORADA POR UN MUNDO POLÍTICO, HOY EN DECADENCIA

El ciudadano, desde siempre ha sido la piedra angular que cimenta y sostiene  a la política, y a su complejo y cambiante entramado.  Actualmente se considera ciudadano a  todo miembro de una comunidad organizada (ciudad, pueblo, o cualesquiera otra) al que se le reconocen todos los derechos y deberes propios de la ciudadanía; derechos inalienables que por un lado debe observar y hacer valer, y deberes ineludibles que por otro, debe asumir y cumplir, y todo en un marco de libre y sana competencia, donde la paz, la libertad y la justicia imperen y propicien con ello, una  respetuosa y armónica convivencia, entre los "poderes públicos" -políticos de oficio supervisores del orden social- y el resto de conciudadanos, teniendo en cuenta además, que como último,  supremo, y político fin, se tenga el alcanzar  de forma sostenible el mayor grado de bienestar y felicidad. He querido iniciar este apartado con una descripción de lo que yo entiendo que es un ciudadano en una sociedad moderna. Concepto que al margen de muchos otros que puedan ser más acertados, yo pienso que es válido, y se acerca a lo deseable. La cualidad de ciudadano está impregnada de emotividad, de historia y de solera, pero hoy en día, y a pesar de la importancia que la "clase política" le pretende dar, es poco valorada por ese elitista mundo político que hace ya mucho tiempo le diera vida y encumbrara, y ahora simplemente da la impresión que la utiliza para fines partidistas.
                                           MENSAJE A LA CIUDADANÍA

Es por eso, que desde aquí, entre otras cosas, se pretenda lanzar un mensaje en dos direcciones. Primero, a  todos los políticos en general, pero muy especialmente para todos aquellos que aspiren a gobernar, para que dejen de ver al ciudadano como un simple objetivo electoral a corto plazo, es decir, para obtener su voto en las próximas elecciones, y que cambien esa clara y notoria actitud partidista, por otra mucho más vocacional que corresponde a los auténticos políticos estadistas que piensan y se preocupan además en lo que pueda ocurrir en el medio y largo plazo, es decir, en las futuras generaciones.
"Ciudadano", la voz soberana del pueblo

Y segundo, a toda la ciudadanía para que levante la cabeza y retome su original posición de prestigio y fortaleza, pues, sin ciudadanos no hay ciudad, sin ciudad, no hay comunidad, sin comunidad no hay convivencia, sin convivencia, no hay política que la regule, y sin política... ¿qué hay?, nada. La política lo es todo, y todos nos guste o no, somos políticos. Sólo hay que observar el devenir del concepto "política", y puede que empecemos a tomar conciencia de lo que verdaderamente somos, y también, del papel que hoy, legítimamente nos corresponde desempeñar  como miembros de pleno derecho de una sociedad moderna.

La política, del griego  politikós -ciudadano- o también, civil, o relativo al ordenamiento de la ciudad- es una actividad, en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por hombres libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva; actividad  que siempre debe estar orientada hacia "el bien común e interés general".

Por eso, aquí siempre se hablará desde el punto de vista de ese humilde pero a la vez poderoso, y crítico ciudadano -politikós-, que como voz soberana que emana del pueblo, se va a pronunciar para que sea escuchado por el "poder público". Voz que quiere sumar voces amigas para señalar, y juntos plantar cara a un grave problema que viniendo de lejos, y por falta de previsión política, hoy hace sufrir a gran parte de la ciudadanía. Y será después de haber ubicado y dado nombre al insensible y pernicioso problema, cuando se ponga sobre la mesa una curiosa y meditada propuesta, que como si de un juego político -ciudadano- se tratara, necesitará mucho de la complicidad y colaboración de la ciudadanía. Pero para llegar a ese punto, aún falta mucho camino por recorrer, por eso, para evitar empachos iré paso a paso, pues, un tema tan poco atractivo, espinoso y difícil de digerir, se ha de suministrar en pequeñas dosis, y además bien mezclado con otros ingredientes que además de hacerlo más apetecible, consigan de alguna manera mantener la atención e interés de aquellos valientes sufridores que puedan leer este blog. Tarea que obviamente se me antoja muy difícil.
 
 Y creo que con todo lo expuesto, éste ciudadano -politikós- ya ha dado algunas pistas sobre lo que está por venir, por eso digo, que será en próximas entradas cuando exponga otros aspectos de toda esta historia que yo quiero convertir en intrigante aventura. Historia que tendrá un sorprendente y divertido final, y que irónicamente mucho tiene que ver con el título de este blog: "Un mundo por conquistar...". Conquista que nace del loco e irreverente sueño de ese humilde y crítico ciudadano, que con su voz y su propuesta, desea aportar para la causa ciudadana, su  político granito de arena. 
 
Y ahora dando fin a esta entrada, deseo concluir como empecé, al recordar a la ciudadanía que todos tenemos algo que decir, o algo que aportar por pequeño o insignificante que nos pueda parecer, porque "POLÍTICOS SOMOS TODOS". En este sentido, Rousseau, en su “Contrato Social”, ya lo decía, pues, atribuyó a cada ciudadano como miembro del Estado, una parte igual de la que él, con muy buen criterio llamó "la autoridad soberana", que evidentemente siempre es ostentada por la  ciudadanía. Nosotros.         

                                                                                                                                                                  Ciudadano      

Políticos somos todos

¡LA GRAN BATALLA ESTÁ MÁS CERCA!
                                                                                            

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